jueves, 31 de marzo de 2011

BLOQUE I. Organización y Gestión de Instituciones Educativas.

Tema 1.  La organización escolar:

Organizar la diversidad: Miguel Ángel Santos Guerra



Hacia un estilo de aprendizaje de las organizaciones educativas: José Cardona Andújar



En este tema se da una visión global de lo qué es organizar.
Primeramente vinos la definición, seguidamente el objeto, a continuación las características, para finalmente ver las teorías y la evolución.

Dentro de las teorías la que más me gustó puesto que tiene en cuenta al trabajador, aplicándolo a mi situación sería a los alumnos. Cuando trabajamos, es nuestra clase, nuestro colegio... y nos consideramos los "dueños" de todo aquello, olvidándonos que quienes dan sentido a nuestro que hacer son los niños, son nuestros alumnos. Por lo tanto el tomar los sentimientos, sensaciones, expectativas de ellos debería ser uno de los principales pilares para poder alcanzar los objetivos del curso de forma conjunta; no el docente por un lado y el discente por el opuesto; por eso considero que la de Elton Mayo piensa en la persona antes que en cualquier otra cosa para organizar: " La idea principal de este sociólogo fue la de modificar el modelo mecánico del comportamiento organizacional para sustituirlo por otro que tuviese más en cuenta los sentimientos, actitudes, complejidad motivacional y otros aspectos del sujeto humano. Esto es conocido como teoría de las relaciones humanas o escuela humanística de administración. Este personaje era de religión Cristiana, y al ver a las personas sin una básica organización, empezó organizando iglesias,de ahí las personas empezaron a organizarse ya no solo en las iglesias, si no también en sus empleos y hogares.
Elton Mayo afirmó que el hombre no es una máquina y dándole incentivos el hombre rendiría en su trabajo." http://es.wikipedia.org/wiki/Elton_Mayo

Uno de los temas de debate fue la escuela como fábrica:
Sin duda es una pérdida de calidad para el sistema y para los alumnos. La escuela desde mi punto de vista es un lugar de encuentro, de intercambio, tiene que ser un espacio abierto, acogedor, un lugar donde crecer, nutrirse...

Que pena pensar que hay que homogeneizar a los alumnos, que cerrada y limitada crearíamos la sociedad desde sus inicios. No todos los niños parten con las misma actitudes y aptitudes, son diferentes y únicos y desde mi punto de vista el buen profesor es aquel que conociendo las diferencias, reconoce los puntos fuertes de cada uno y hace florecer su máximo esplendor.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Mis experiencias académicas.

Observando las preguntas para saber mi estilo de aprendizaje he decidido ir contestándolas al final para ubicar mejor la explicación. Pero primero hagamos memoria de los colegios y experiencias que he tenido durante mi recorrido académico.

ED. INFANTIL: Cuando vivía en Calatayud, fui a una escuela infantil, de lo cual no recuerdo mucho, excepto que me llevaba y traía mi abuelo materno y no estaba mucho tiempo, la verdad. Iba unas horas y después estaba con mis abuelos.
Después comencé en el Colegio de Santa Ana. Un colegio concertado religioso. Recuerdo vagamente la sala de psicomotricidad  y que nos colocaban por rincones. Un día, en las mesitas colocadas en forma circular que cada una correspondía  a algo diferente: una era repasar letras, otra pintar, una era de números y otra de juegos. Íbamos por grupos y nos daba cierto tiempo para acabar la actividad, nos tocaba la mesita de los nº; todos mis compañeros habían acabado o se habían dejado algo y la profe no lo miró, pero lo mio sí. Me hizo quedarme retrasada respecto a los demás hasta que lo acabase. Los demás pasaron a las mesitas de juegos. Me bloqueé y me sentí fatal. No me explicó lo que me faltaba y me lo dijo de tal forma que lo sentí como un castigo.

PRIMARIA: Al trasladarnos a Madrid me matriculé a mitad de curso en el C.P. Francisco Arranz, uno de la zona de aviación. Estaba desplazada porque los niños ya tenían sus amigos y yo acababa de llegar. Además siempre estaban los que se metían con todos y se dedicaban a pasear la mano alegremente. Que rara vez estaban castigados. Al tiempo hice mis amigas, con las que afortunadamente, alguna de ellas las conservo todavía y realmente son las que mejor me conocen y me entienden.
Recuerdo durante 1º y 2º de primaria que teníamos una mala profesora o para mi así lo fue. Criticaba a las familias de los alumnos delante de nosotros, tuvo detalles muy ofensivos hacia mi y hacia otros compañeros. Y volví a tener una mala experiencia con las matemáticas. Pero superé los cursos con buenas notas. P.A++.
Durante 3º y 4º tuve una maestra encantadora, disfrutaba con nosotros y no tenía la rigidez de las normas como costumbre. Se interesaba por los problemas personales y académicos de sus alumnos y de hecho actualmente seguimos teniendo buena relación. Además es vecina de mi barrio. También no he de olvidar que fueron mis primeros exámenes y ella nos dijo que estaba orgullosa de nosotros, que los habíamos superado estupendamente.
En los cursos de 5º y 6º volvimos a tener una profesora que se limitaba a impartir clase. Pasaba por los trámites de escuchar a las familas y hacer ver que se interesaba, pero siempre hay algo que te indica si es sincero o no lo que haces y estaba claro que no quería comprometerse con nada.
Finalmente mi etapa en primaria concluía y tenía unas inigualables calificaciones. Gozaba del aprecio de los profesores y demás personal de ser una de las alumnas más apilcadas.

SECUNDARIA: Comencé mi etapa de secundaria en el Colegio Hermanos Amorós. Dios mio, pensé. No voy a poder superar esto. Tenía realmente miedo a la Educación Física porque ¡yo no sabía hacer el pino!
Compañeros nuevos, instalaciones nuevas, metodología nueva, profesores nuevos, etapa nueva... demasiados cambios.
La gente pensaba que era repetidora, era bastante más alta que las chicas y que la mayoría de los chicos, asi que creían que tenía un par de años más que ellos.
Volvimos a empezar. Íbamos bastantes amigos del Arranz, asi que a las salidas y recreos nos juntabamos y charlabamos de cómo nos había ido el día.
Empezamos primero. Otra vez las dichosas matemáticas. En el Amorós en 5º y 6º ya habían empezado las raíces cuadradas y nosotros no. Sentimientos de impotencia, lentitud y fracaso me rondaban. Además en inglés teníamos a una profesora muy dura (que por cierto, ahora desde otra perspectiva, la entiendo mejor que antes y hay buena relación) nos hacía cantar de memoria canciones en inglés delante de toda la clase, y una mañana me sacó a deletrear palabras a la pizarra. Me puse nerviosísima, y me dijo " ¿y tú pretendes aprobar el inglés?". Odiaba esas clases, todavía recuerdo que eran los martes por la tarde... y los jueves por la mañana. Yo le decía a mi madre que no quería ir. Me apunté con una profesora particular de inglés y francés maravillosa, todavía tenemos relación y para mi es mucho más que una simple maestra, es una amiga. Aprobé el inglés con notable (fue con la profesora que más aprendí inglés de todas), las matemáticas con un 6 o 7 y las educación física también. ¡Sabía hacer el pino!
En 2º los problemas "matemáticos" se juntaron con los de física y química. Que lacra para mi las ciencias, excepto la biología claro, que me encantaba. Aprobé todo para junio.
Llegó 3º y cambio de edificio y de profesores. Además me tocó en 3º D, junto con la gente de diversificación. Recuerdo la entrada a clase, ahora me río, pero los de diversificación y los repetidores estaban sentados en las filas de atrás, masticando chicle, mal sentados... les cubría una oscuridad que asustaba. Y nosotros, los pequeños nos sentamos delante, nadie quería pegarse a ellos por miedo. Luego fue más la apariencia que lo que eran en realidad. Con varios de ellos sigo manteniendo contacto y tenemos muy buena relación. Ese curso los mismos problemas con las ciencias, eso no íba a cambiar hasta comenzar enfermería.
Pasó 3º y abordamos 4º. En la ESO había un malestar general con las exigencias y los objetivos. La gente pasaba de curso con 5, 6, 7... asignaturas suspensas, y los que nos esforzábamos, teníamos un techo de cristal entre el notable y el sobresaliente y sentíamos que nuestro trabajo lo tiraban por tierra al observar que todos teníamos las mismas posibilidades habiendo o no estudiado. En 4º de la ESO me tuve que presentar a varias recuperaciones pero todas en el periodo del curso, nunca en junio ni septiembre.

BACHILLERATO: Por fin bachiller. Éramos los mayores del cole, como nos decían los profes y nos sentíamos importantes. Allí desde luego que estábamos quienes queríamos estudiar o ese era el ambiente general. Por cierto fui por ciencias tanto las naturales como las tecnológicas. Yo quería estudiar medicina (otra meta que nunca se sabe).
En 1º, una profesora, para mi, muy mediocre, nos daba matemáticas. Faltaba al respeto y si no entendías lo que explicaba poco menos que debías dejar de estudiar porque eras "tonto". Yo entraba en ese grupo claro, el de los tontos. También había profesores magnificos por supuesto. La que imparía biología, la que daba filosofía que me descubrió un mundo precioso y el profesor de religión que me encantaba las elucubraciones que hacía de un compañero y de mi.
Me tuve que presentar en junio a un exámen de recuperación de matemáticas. Me jugaba la nota con dos ejercicios de cinco puntos cada uno. Uno lo bordé y el otro fallé en el final de la resolución y el resultado por el cual me quitó los 5 puntos. Mi nota era un 5 con una flecha hacia abajo... todavía no entiendo que es lo que significaba. Lo reclamé y me eliminó la flechita. Supongo que nadie en el trabajo debería salirse de lo profesional al ámbito personal, pero sí es cierto que todo somos humanos y los profesores crean simpatías o antipatías que al final repercuten en el alumno.
Finalmente 2º de Bachiller, de nuevo recuperación de matemáticas a final de curso, y varias recuperaciones durante el curso de física y química. Para mi el periodo de bachiller ha sido de los mejores, pese al estrés y el nivel.
La media de bachiller fue de 6,9. Siempre recordaré ese examen de matemáticas del 5 con la flecha baja que me hubiera servido para llegar al 7.

SELECTIVIDAD: Me presenté a selectividad en junio optando por los dos bachilleres: tecnológico y de la salud. El examen de matemáticas se quedó completamente en blanco. Los de física y química... en fin, dejaron que desear. Pero aprobé. Sinceramente no me lo preparé convenientemente. Lo único que no me servía para acceder a medicina y tampoco a enfermería. Me quedé fuera de las universidades públicas. Así que me puse a mirar privadas. Una de ellas Escuni y otra la Europea con enfermería, (cuando empecé 2º de carrera implantaron el grado en medicina pero no me cambié).

UNIVERSIDAD: Comencé enfermería, las asignaturas que más me costaron fueron anatomía y fisiología y gestión. Tuve un profesor maravilloso en 2º, vivía lo que enseñaba, disfrutaba y entendía de aquello que nos contaba. Nos transmitía su pasión por la enfermería. Y lo que no lo sabía nos lo decía "no lo se chavales", si no sabía la respuesta de una pregunta nos decía que mañana nos la miraba y que nosotros también hiciésemos lo mismo para explicarlo a los compañeros. Además se interesaba francamente por nuestras situaciones personales, era claro y transparente.
Tuve otro profesor que en un principio no me gustaba pero finalemente demostró su buen fondo.
Otro de los sitios donde más aprendí fue durante las prácticas. Sin duda eso te hace bajar a la tierra y tomar contacto de lo que el día de mañana harás. Y de todas formas es una experiencia que se queda corta con lo que realmente es comenzar a ser tú el "profesional".
Como decía una profesora: " una persona se convierte en adulto cuando comienza a trabajar" y creo que es cierto.

Este verano trabajé de enfermera. Sé que no es algo académico pero ha cambiado totalemente mi forma de pensar y probablemente de actuar. Y el primer cambio sinceramente no fue para mejor. Ahora con el paso de los meses, habiendo tomado distancia tengo más claro lo que quiero y lo que no.

Comencé en la Escuni, el paro también me ha tocado a mi, ahora prima la experiencia y recién salida lógicamente no puedes acreditar mucha. Asi que me dispuse a realizar una carrera que en su día deje aparcada.
El empiece no ha sido malo, pero algunas de las asignaturas ya las vi en la otra carrera y eso me crea bastante desmotivación. Estoy deseosa de empezar las prácticas.
Los resultados académicos del primer semestre los considero buenos. Podrían ser brillantes la verdad, pero el esfuezo se queda un poco corto para que lo sean. Además en toda mi experiencia, no se porqué, pero me persigue algo que no me deja superar esa barrera del 8,5 al 9. Siempre me he quedado en notable, y en las ocasiones que me merecía, desde mi punto de vista, más nota tampoco la he tenido, asi que es otro de los motivos por los cuales me resigno a ese 7 u 8.

- Mis puntos fuertes para aprender: mi capacidad de memorización y de síntesis.
- En los estilos de aprendizaje en el que alcanzo mayor puntuación es en el reflexivo: 19, seguido de teórico y pragmático con 15 ambos, y con una puntuación de 9 el activo.

                                                 
   Aún me queda mucho por aprender.
                                           

martes, 1 de marzo de 2011

Mi pedacito de vida

Um... es difícil saber desde cuándo o de dónde vienen las cosas para conocer a ciencia cierta porqué estoy aquí, y cuando digo aquí me refiero a estar cursando magisterio de educación infantil.

Nací en un pueblo de Zaragoza, y a mis 4 años de regalo tuve a un hermanito. Sí, nacimos el mismo día. En marzo del año siguiente de nacer él nos mudamos a Madrid.
Cuando creció e íbamos a clase en la ruta yo le acompañaba y le cuidaba.

He sido la mayor de casi todos mis primos más cercanos, excepto de uno.

Los veranos los pasaba en mi pueblo, con mis abuelos, mi hermano y mis primas, y lógicamente me tenía que encargar de ellos (de mis primas y hermano). Y ahora, siendo más mayores, echarles un ojillo cuando salimos de fiesta a los pueblos cercanos.

Actualmente sigo teniendo primos de 4, 6, 7,y 11 años y disfruto jugando con ellos o explicándoles las cosas.

Mi grado en enfermería supongo que también influye, puesto que explicar las cosas a las personas y trabajar con grupos me encanta, disfruto muchísmo y más si son niños o adolescentes. Te hacen ver las cosas desde muchos y variados puntos de vista; e ideas que las tengo perfectamente formadas consiguen hacer que me las replantee y que aprenda de nuevo.

Otra de las influencias han sido mis padres, les encanta leer y saben de todo (o casi), para mi desde luego que son una fuente del conocimiento. Les estoy muy agradecida porque siempre han dado todo cuando lo he necesitado, y más si se trataba de mi futuro y mis estudios.
Al resto de mi familia igualmente, principalmente a mis abuelos y bisabuelos. Sus vivencias y su sabiduría es única. Disfruto aprendiendo de ellos, cuidándolos y escuchándolos.Y actualmente también enseñándoles de lo poco que sé.
Que sean de campo y hayan tenido experiencias tan diferentes me enriquece.

Por todo este compendio de factores supongo que soy como soy y por eso estoy aquí.

Estoy enamorada, si se me permite la expresión, de poder ayudar al otro a ser más autónomo y por lo tanto más independiente y feliz. Aprender para ayudar. O por lo menos ese es mi objetivo.


Creer posible algo es hacerlo cierto.